domingo, 7 de agosto de 2011

En un ambiente virtual de aprendizaje el facilitador debe motivar la cultura de la discusión para construir consensos.

El aprendizaje mediado por las NTIC la interacción y socialización de los productos es parte fundamental de estos procesos, es por eso que los tutores son los facilitadores y guías del significado de ser estudiante en un ambiente virtual de aprendizaje.

Los foros son espacios donde todos aprendemos, donde no hay una jerarquía clara y definida de quien enseña y quien aprende. Más bien se trata de construir una comunidad que conjuntamente aprende – aprehender.

Si el foro es una conversación, discusión y socialización de conceptos hay que consideran su validez pedagógica desde la teoría de la conversación (Pask, 1964). La teoría sigue el punto de vista de Vygotsky (1978) sobre el hecho de que aprender es por naturaleza un fenómeno social; que la adquisición de nuevo conocimiento es el resultado de la interacción de gente que participa en un diálogo; y que aprender es un proceso dialéctico en el que un individuo contrasta su punto de vista personal con el de otro hasta llegar a un acuerdo.

Markel y Arango 2004, reconocen los foros, sobre todo los virtuales, como excelentes estrategias para desarrollar el pensamiento critico, debido a que ellos involucran múltiples aspectos cognitivos y socio-afectivos, como seguir el hilo de los diálogos, pensar y entender las intervenciones, confeccionar mensajes para impulsar el dialogo hacia delante, dejar volar la expresión de los demás, respetando la autonomía de los participantes y salir de los evidente para explorar varias alternativas, entre otras muchas posibilidades.

Así mismo hay que tener en cuenta que estos van a la par con los procesos internos de los trabajos colaborativos y que se realimentan de los foros de grupo de curso y foros de grupo de trabajo colaborativo.

En relación al rol del tutor se centra fundamentalmente en la dinamización del grupo y en asumir funciones de organización de las actividades, de motivación y creación de un clima agradable de aprendizaje y facilitador educativo, proporcionando experiencias para el auto-aprendizaje y la construcción del conocimiento” (Paulsen, 1992).

Estas funciones se organizan en: relaciones entre tutor y alumno, las relaciones inter-grupales, preparación específica del tutor, control de la información y conocimientos, y evaluación. Las dos más importes serían las dos primeras que refieren a las relaciones entre el participante y el tutor y entre los propios participantes, que son las dos funciones que permiten mantener “viva” la comunicación que es la base para la construcción de conocimiento.

La realimentación está relacionada con la información que el maestro proporciona al estudiante sobre el logro de las metas de formación propuestas. Es el feed back que todo alumno, niño, joven o adulto, espera con ansiedad durante el proceso educativo[1].

Cuando un estudiante virtual desarrolla su proceso formativo en tiempos y espacios que no coinciden con los del tutor, espera que éste oriente y realimente sus avances desarrollados. Y no se trata simplemente de decirle “está bien” o “está mal”. Se trata de proporcionar un reflejo argumentado, que enriquezca y genere nuevos retos. “El estudiante busca un interlocutor válido, un par o un superior que puedan entrar en diálogo constructivo acerca de su trabajo”[2].

Para nuestro caso, que nuestros estudiantes son adultos y con suficientes competencias desarrolladas, envía un producto a su tutor, este no se conforma con anotaciones como: “recibí tu producto, está muy interesante; excediste el número de páginas que se estipula en la rúbrica de evaluación”, y la asignación de una calificación. El espera que se entable una reacción académica por parte del tutor, que haya una confrontación argumentada alrededor del trabajo o producto. Por lo anterior se hace necesario que el tutor virtual dedique el tiempo suficiente a la lectura, revisión y por ende calificación de los trabajos de sus aprehendientes. Así mismo debe realimentar los procesos con un grado de argumentación suficiente.

En palabras de Unigarro (2004) “La realimentación no es ni más ni menos que el reconocimiento que el tutor hace de su discípulo. Es el homenaje que rinde el problematizador al problematizado”. La ausencia de esta equivale a ignorar al otro, nuestro estudiante Unadista.


Referencias Bibliográficas:


• Unad, Diplomado Tutor Virtual. Pedagogía del Trabajo colaborativo, 2008

• Unigarro Manuel (2004), Educación Virtual, encuentro formativo en el ciberespacio, UNAB. Bucaramanga.

• www.ssinfo.com.ar/amauta/documentacion/CampusVirtual_presentacion.pdf (consultado 15-09-2010)

• www.dlsi.ua.es/xarxes/teletuvi/ (consultado 15-09-2010)